El presidente Javier Milei encabezó el pasado 3 de septiembre un mensaje a la nación en el que reivindicó con inusual dureza la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. En su discurso, el mandatario afirmó que esos territorios “son argentinos” tanto “por historia” como “por derecho”, y sentenció que “no hay discusión al respecto”.
Milei anunció la firma de dos decretos clave. El primero acelera los procedimientos para aplicar sanciones contra las empresas petroleras que operan en las islas sin autorización argentina. El segundo amplía los recursos del Ministerio de Defensa con el fin prioritario de construir una Base Naval Integrada en la provincia de Tierra del Fuego, específicamente en Ushuaia, a unos 700 kilómetros del archipiélago.
“Defender nuestra soberanía y recuperar nuestras islas requiere ser una nación políticamente relevante, económicamente influyente y militarmente respetable”, declaró el presidente durante su alocución. En ese marco, sostuvo que “en el mundo corren vientos de cambio favorables” a la posición argentina, y citó declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien habría puesto en revisión la neutralidad histórica de Washington respecto al diferendo.
Respecto a las sanciones, el gobierno argentino ya abrió procesos contra 60 empresas y personas vinculadas directa o indirectamente a la cuenca Malvinas Norte, y presentó denuncias penales contra compañías involucradas en el proyecto petrolero Sea Lion, que la Argentina considera opera bajo licencias británicas “ilegales e ilegítimas”. Entre las firmas señaladas figuran Navitas Petroleum, Rockhopper Exploration, Borders & Southern y Desire Petroleum.
El Reino Unido reafirmó de inmediato su posición sobre las islas. El primer ministro británico, Andy Burnham, advirtió que será “implacable” a la hora de defender el dominio del archipiélago, y subrayó que “siempre respetaremos los derechos de los habitantes de las Malvinas que decidieron ser británicos”.
El anuncio de Milei también tuvo consecuencias diplomáticas inmediatas: el presidente suspendió su viaje previsto al Reino Unido para finales de octubre, donde tenía planeado dar una conferencia universitaria.
La construcción de la base naval de Ushuaia, cuyo inicio de obras está previsto para el 2 de enero de 2027 tras las licitaciones correspondientes, representa la reactivación de un proyecto iniciado en 2022 durante el gobierno de Alberto Fernández y prácticamente paralizado desde entonces. Según el ministro de Defensa Carlos Presti, la instalación contará con submarinos, infantería de marina y aviación naval, y funcionará como “hub logístico” para las bases argentinas en la Antártida. El portavoz presidencial Adrián Ravier precisó que la base permitirá “vigilar y controlar recursos naturales y nuestra soberanía” en el Atlántico Sur.