Racing afrontó su desafío en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza con el objetivo claro de asegurar otra victoria que mantuviera su posición en la cúspide de la Zona B de la Copa de la Liga y así llegar con un impulso formidable al inminente clásico contra Independiente. A pesar de su determinación, Godoy Cruz no les brindó un camino sencillo, ya que desde el inicio del partido, el equipo local amenazó constantemente el arco defendido por Gabriel Arias, desatando rápidas incursiones lideradas por Tomás Conechny y Salomón Rodríguez.
Por la disposición táctica de los equipos y las intenciones que mostraron los entrenadores, el espectáculo fue abierto. Los cierres a tiempo de Tobías Rubio desactivaron el peligro que generó el Bodeguero, mientras que las proyecciones de Gastón Martirena, junto con la visión de Jonathan Gómez en la gestación de juego y la jerarquía de Roger Martínez fueron los argumentos de la Academia para amenazar a Diego Rodríguez.
El elenco liderado por Daniel Oldrá tuvo una actitud más agresiva que La Gagoneta y por medio de los centros de Bruno Leyes y las llegadas de Tadeo Allende llevó el pleito a la zona albiceleste. La diferencia radicaba en la pasividad de los hombres de Avellaneda, contra la intensidad de los mendocinos. Los remates de media distancia de Hernán López Muñoz y algunos cabezazos de Federico Rasmussen fueron otras razones que expusieron la superioridad del dueño de casa. Cuando el cronómetro de Pablo Echavarría marcaba la media hora, Godoy Cruz merecía abrir el marcador.
La producción de Racing en la primera etapa fue tan mala, que en el descanso Fernando Gago reemplazó a Tobías Rubio por Agustín Almendra para tener más creatividad en la mitad de la cancha y reestablecer una línea de cuatro en el fondo. Una apuesta ambiciosa, para que el ex Boca se junte con Juanfer Quintero, Nardoni y Jony Gómez para poder abastecer a Roger Martínez.
De todos modos, Godoy Cruz continuó complicando a la defensa académica con la categoría de López Muñoz. Un error a la salida de Nicolás Kozlovsky y una exagerada salida de Arias afuera del área conformaron la ecuación de la escena en la que el ex River desperdició la ocasión más clara de la tarde. Por centímetros, el Tomba no descorchó.
La justicia llegó cuando Tadeo Allende se escapó por la izquierda, dejó atrás a Nardoni y aprovechó un pésimo cierre de Gonzalo Piovi para definir con un remate rasante y cruzado, que fue inalcanzable para el arquero de la selección chilena. Racing jugaba mal y lo pagaba caro.
Recién con el ingreso de Nicolás Oroz, la Academia mejoró levemente, aunque la decisión de defender con dos hombres exponía la vulnerabilidad del elenco bonaerense. Y en el último cuarto de hora buscó arrinconar al rival por la expulsión de Thomas Galdames por una violenta infracción contra Nardoni. La intervención del VAR fue determinante, dado que el árbitro sólo había amonestado al volante chileno.
Un remate del ex Chacarita al travesaño pudo cambiar el destino del encuentro. Con el Ruso Rodríguez vencido, la fortuna jugó a favor de Godoy Cruz, cuando sus hinchas intentaron fortalecer a sus jugadores con un aliento impactante, que incluyó pirotecnia y suspenso.
Por la categoría de Roger Martínez, Racing rescató el empate en el final. Una repartición de puntos que dejó un sinsabor en la Academia, porque Gabriel Rojas había logrado revertir la historia en el tiempo suplementario, pero el VAR anuló la conquista del lateral por un fuera de juego de Gabriel Hauche. A pesar de seguir en la cima de su zona, Fernando Gago deberá corregir muchos aspectos de cara al clásico con Independiente, un compromiso que podría marcar el futuro cercano de La Gagoneta.
