TWITCH CAMBIA SU POLÍTICA Y DEJA DE PROTEGER A LOS STREAMERS POR COPYRIGHT

En el último año, la plataforma de streaming Twitch ha visto cómo sus visualizaciones crecían un 45%, gracias al éxito de sus streamers, centrados principalmente en la retransmisión de videojuegos… pero abiertos cada vez a más formatos. Y ese éxito ha venido acompañado también de un mayor número de conflictos legales, mayoritariamente relativos al copyright.

Y por desgracia para Amazon, propietaria de la plataforma, cada vez más titulares de derechos —y no sólo los distribuidores de videojuegos— se ven afectados por las acciones de las grandes estrellas de Twitch.

El pasado viernes, ‘Pokimane’, una de las streamers más populares de Twitch (8,5 millones de seguidores) fue ‘baneada’ de la plataforma por retransmitir desde su canal la popular serie animada de Nickelodeon ‘Avatar: the Last Airbender’: la notificación (y la interrupción de la retransmisión) le llegó mientras cosechaba en torno a 25.000 visualizaciones.

El baneo sólo duró 48 horas (por fortuna para ella, pues tiene contrato de exclusividad con Twitch), pero el de Pokimane no ha sido el único ‘baneo’ destacable de las últimas semanas. Todo lo contrario: en ese plazo de tiempo ha habido toda una oleada de los mismos, amparadas en la ley de copyright estadounidense DMCA.

Cada vez más streamers recurren a este formato de retransmisión basado en comentar en directo series televisivas para captar la atención de los espectadores. Esta clase de contenidos, al igual que la retransmisión de música, no están amparados por la plataforma, pero tampoco frecuentemente perseguidos hasta ahora.

Twitch, por un lado, ha decidido aplicar la ‘mano dura’ en materia de baneos y expulsiones, y por otro ha abandonado su papel de intermediario —al menos más allá de notificar al usuario la denuncia-.

De este modo las acciones legales de los titulares de los derechos puedan traducirse en multas de entre 2.500 y 1 millón de dólares, una decisión que muchos streamers consideran que les deja desprotegidos frente al poderío legal y económico de las grandes compañías poseedoras de los derechos.