La decisión la comunicó en su programa y sostuvo que fue después de mantener una larga reunión junto con su círculo íntimo. Se termina una era.

Héctor Larrea anunció su retiro de la radio, a los 82 años, lo que marca el fin de una era para la radiofonía argentina, “Quiero decirles que ayer, luego de un encuentro interesante con mis médicos, con mi psicóloga y mis familiares y amigos más cercanos, resolví ponerle fin a esta carrera de 60 años, el 31 de diciembre”, manifestó Larrea en su lugar, frente a un micrófono, durante su programa “El carromato de la farsa” de Radio Nacional.

Nacido en la localidad bonaerense de Bragado, Larrea logró instalarse en el hogar de varias generaciones de argentinos gracias a su programa “Rapidísimo”, que desde 1967 y por 30 años engalanó el éter de las radios El Mundo, Continental y Rivadavia y que se convirtió en un emblema de la radiofonía nacional. “Cuando mis padres me compraron una radio, yo vivía escuchándola de la mañana a la noche; con la radio aprendía cosas antes que en el colegio, tenía una buena dicción ya de niño gracias a ella, gran parte de mi vida era la radio”, decía a Agencia Télam.

Sin embargo, la voz de Larrea comenzó a hacerse conocida a principios de los ’60, en Radio Argentina, en donde leía publicidades y presentaba a numerosas orquestas de tango. A Radio Nacional llegó en 2004 y, pese a su edad y trayectoria, le dedicaba a su oficio seis días a la semana.

Más allá de ser un ícono de la radio, la televisión también lo consagró como una prominente figura, especialmente por el exitoso ciclo “Seis para triunfar”, que se extendió entre 1986 y 1991 primero en Canal 11 y luego en Canal 9, con récords en materia de rating. A lo largo de estos 60 años, fue su oficio y olfato el que también lo convirtió en una persona querida por el medio y la audiencia: “La respuesta de la gente empezó a llegar mucho más en los últimos años”, señaló.

“Puse en funcionamiento mis gustos y la gente empezó a decirme que eso era lo que les gustaba. De diversas maneras se manifiesta la gente y de diversas maneras se manifiesta de qué manera vos gravitas más o menos en un medio. No hay un lenguaje, porque muchas veces eso llega indirectamente, a veces directamente, es como la música, nos habla a todos pero no a todos nos habla igual, no a todos nos dice las mismas cosas”, reflexionó.

Llegada la pandemia a Argentina, Larrea debió transmitir desde su casa, algo que definió como “un despelote”, pero que, lejos de dejarlo fuera de los programas, lo encontró todavía manejando el timón. A sus 82 años, este ícono de la radiofonía argentina, quizá el más importante junto a Cacho Fontana (87), decidió abandonar el medio, y por sorpresa para todos, justamente desde un estudio de radio.